Lo que buscamos entender cuando nos enfrentamos a nuevos desafíos educativos

El conocer la lógica de capital del sistema social en el que nos desenvolvemos como agentes económicos, bajo la percepción de CAPITAL HUMANO no es con la finalidad de entrar en una discusión estéril que este aunado a una descalificación de políticas implementadas en todas las esferas de la vida nacional o internacional, pues para la iniciativa privada es clara la intencionalidad de la producción y la plusvalía que se puede generar a través de la inversión en los profesionistas; más bien, es un llamado a conocerlas y a estudiarlas, a reconocer que las condiciones micro y macroeconómicas en las que se está inmerso como PROFESIONISTA DE LA EDUCACIÓN, permite orientar con más eficacia la voluntad del estudiante en general hacía el instruccionalismo operario, pero también debe orientarse hacia el análisis, la reflexión y la búsqueda de acciones que permitan retroalimentar y rescatar el bioequilibrio, la  distribución social de la riqueza y la humanización en todas las esferas de los sectores productivos del país; ya que el avance científico y tecnológico no se detendrá, porque estamos en plena revolución científica y tecnológica, lo que nos falta revolucionar son los procesos filosóficos en todos niveles educativos del país, y eso es algo que tenemos claro en FORINDO.

 

Los sectores productivos tienen que ir conforme a la dinámica del mercado mundial, no podemos ir en contra de la afluencia de capital y de la movilidad de éste y los SISTEMAS INSTRUCCIONALES Y EDUCATIVOS tienen que ir a la par. Uno se debe prepararse para el mercado, para la competitividad productiva, laboral y académica; esto no se debe ignorar, lo único que proponemos es que tengamos claro hacía donde estamos caminando. Y que sepamos diferenciar nuestro QUEHACER PEDAGÓGICO AL ADIESTRAR, INSTRUIR O EDUCAR. Si lo tenemos claro, seremos una sociedad más equilibrada y sobre todo sustentado en una productividad sostenida.

FORMACIÓN Y ACTUALIZACIÓN DOCENTE

“He logrado, a través de la disertación filosófica, el fortalecimiento de un pensamiento científico y mi praxis educativa y psicopedagógica la he transformado en beneficio de mis estudiantes”​

 

Profr. Juan Antonio Caballero Chávez

Cuando hablamos de una “SOCIEDAD EDUCADA” no hablamos de una “SOCIEDAD INSTRUIDA”; hablamos de una sociedad que cuida la parsimonia filosófica de su propio devenir, que se preocupa por el bienestar de todos, así como de su ecosistema en el que se va a desenvolver. Una SOCIEDAD VIRTUOSA, es una sociedad que defiende los PRINCIPIOS ÉTICOS por encima de los VALORES MORALES, determinando el bien social a través del bien individual. La triada: HUMANISMO, CIENCIA Y TECNOLOGÍA deben ir de la mano en un bioequilibrio que permita avanzar hacía niveles cada vez superiores; donde la raza humana supere sus propias limitaciones tecnológicas, científicas y humanistas. Porqué la tecnología no se va a detener, es producto de la alta competitividad, el cual es natural en el ser humano, como bien afirma Eudald Carbonell.

 

Aquí, lo que es importante aclarar es que todo producto o bien que se desarrolle, tendrá un alto impacto en los costos y beneficios que implique una inversión productiva, y eso genera movilidad en los mercados, en todos los sectores y en todos los niveles, dinamizando al capital humano y extralimitando la extracción de materia prima y elementos químicos naturales, fundamentales para la conformación de este nuevo mundo artificial, en cuyo futuro ya estamos en el umbral. Y al cual todavía nos resistimos.

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